El negociado cometido por las Madres de la Plaza de Mayo se complica más y más. Versiones sobre la relación de Schoklender con Hebe de Bonafini. Los parricidas se habrían escondido, pues temen por sus vidas, pero amenazan con denunciar todas las irregularidades más allá de las casas. Temores de varios ministros. Las coimas para exportar trigo y la depresión del precio interno. Cristina se anotaría como candidata, pero finalmente no se presentaría en octubre. El titular de una empresa favorecida por los K tiene miedo.
InformadorPublico.com, 21.06.2011.- Los grandes acontecimientos históricos no siempre nacen con ruidosas movilizaciones simultáneas y estruendosas. Pueden ocurrir poco a poco, aunque obedezcan a una sumatoria de sucesos que, con el tiempo, marcan el rumbo como el que ahora parece tomar cuerpo en la Argentina. Sobre todo, cuando se trata de desmoronamientos. Éstos son más lentos, hasta que, en un momento determinado, falla toda la estructura. Suele suceder que las primeras señales pasen inadvertidas y que, después, aunque se reiteren, no se las tome en cuenta hasta que llegue el acostumbramiento. Hoy, en la Argentina sucede algo parecido a esta apretada descripción. La sociedad aceptó con largueza la acumulación del deterioro, la injusticia reiterada hasta límites inimaginables, pero tolerados en medio de lo más parecido a la indiferencia; las instituciones se doblegaron y no se sabe si podrán soportar el peso de los hechos. ¿Podrán hacerlo?. Éstos se muestran cada vez más aberrantes, alimentan versiones que al comienzo parecen insólitas pero luego revelan que se aproximan a la verdad y poco después que son ciertas, se detienen por algunas horas; a continuación, sólo por unos momentos, surgen algunas variantes pero, con el correr de los días, las primeras toman fuerza nuevamente y salen disparadas al infinito.
Ahora ya cruzaron las fronteras. Desde lejos llegan rumores indicativos de que el principal aliado y mentor ideológico de la Casa Rosada, el teniente coronel venezolano Hugo Chávez Frías, está internado desde hace días en Cuba, donde es tratado de una grave y misteriosa dolencia. El tema demuestra que al Gobierno argentino se le ha producido, al menos, una renguera importante para su futuro ideológico y político. Coincidentemente, un suceso que pudo ser menor por la habitualidad que su contenido adquirió en distintas esferas del país, comenzó a crecer y a crecer sin que nada lo contuviera. El escándalo del negociado o estafa, la asociación ilícita o como se prefiera calificarlo, de las famosas casas de las Madres de la Plaza de Mayo, adquirió un vértigo que marea. El contenido de los rumores llena los espacios más recónditos del asombro y llega a niveles aberrantes, dignos de una decadencia impactante que recuerda otras geografías y lejanos momentos históricos. ¿Noticias interesadas o hechos concretos como se leen, escuchan y ven diariamente?. Lo cierto es que, después de difundirse que Hebe de Bonafini era la abuela de un hijo de su protegido Héctor Schoklender, las mismas y otras fuentes afirman que la ex e inventada abanderada de los derechos humanos tuvo relaciones con quien de alguna manera sería su yerno, con lo que, de ser cierto, hay que caer en ese dicho que dice que “todo queda en familia”. Quienes sostienen la veracidad del dato traen a colación la fiesta de disfraces donde Hebe aparece disfrazada de diablillo y Sergio, de Obispo, más otros detalles que preferimos no mencionar, al menos todavía.
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El escándalo sube varios escalones millonarios, como se ha leído y se podrá leer en este diario digital. Casas, quintas, estancias, cuentas en Venezuela, Suiza, España y otros países, donde son muchos los involucrados, además de los hermanos parricidas que a esta altura serían ejemplares menores del novelón internacional, si no fuera porque en la cúspide del poder a alguien se le ocurrió que había que hacerlos callar. Como suele suceder en estos casos -amén de fundadas sospechas previsoras- también a alguien se le ocurrió avisarles con lo que resolvieron -exactamente igual como hicieron años atrás al matar a sus padres- huir y esconderse lejos de Buenos Aires. Pero, a diferencia de las condiciones que se les dieron en ese entonces, ahora tienen cartas para jugar.