Especial para lanacion.com, Martes 01 de febrero de 2011.- Durante el veraneo uno convive con mucha gente desconocida. En las playas, en los restaurantes de la costa, en los paradores y bares a orilla del mar, se encuentra con nuevos nombres y nuevas caras. Por ejemplo, familias jóvenes en las cuales los padres tienen 30-40 años y los hijos entre 2 y 10. En realidad, estos hijos suelen ser uno solo, que responde al nombre de Jonathan o Jessica.
Estos nombres -que están rabiosamente de moda- tienen una virtud singular. Pueden escribirse de cualquier modo: Jessica puede ser Yesica o Yessica, así como Jonathan puede reemplazarse por Jonatan o Yonhatan, el que luego será llamado Yonnhy (pronúnciese Shoni) cualquiera sea la grafía elegida. Estamos viviendo el imperio de la libertad absoluta. El analfabetismo por fin ha roto sus cadenas, liberándose de tiranos como la Gramática, la Ortografía, la Historia y las Lenguas. La Real Academia, desbordada por estos ideales libertarios, ha proclamado incluso que "sexy" puede escribirse "sexi". Adelantándose a las conquistas del futuro, muchos visionarios escriben ya "convinar una sita" en lugar de "combinar una cita".
Por otra parte Jonathan y Jessica no son nombres que pretendan homenajear a un personaje bíblico o a la actriz Sarah-Jessica Parker. Nada de eso. No recuerdan el nombre de un abuelo o un antepasado ilustre: hoy se trata de que cada uno sea uno mismo; como si pudiera ser otro.















